El embalaje dura más si se guarda seco y oscuro. Sus dos mayores enemigos son la humedad y la luz solar directa, ambos ocurren en negocios de hostelería más rápido de lo que se piensa.
Humedad
El cartón y el papel absorben la humedad del aire. Si lo hacen durante mucho tiempo, pierden estabilidad y se ablandan. Un cartón de pizza que ha estado meses en un sótano húmedo se doblará cuando pongas una pizza caliente dentro.
Por eso no pongas los cartones directamente sobre un suelo frío de cemento, sino sobre un palé o una estantería. Mantén algo de distancia de la pared exterior, especialmente en cámaras frigoríficas y sótanos. Y deja el embalaje cerrado mientras no lo uses.
Luz solar
La luz solar directa decolora las tintas de impresión. Después de uno o dos meses en la ventana, se nota la diferencia con un cartón nuevo: los colores se ven más apagados. Si el logo es de tu color corporativo, se nota mucho cuando hay productos viejos y nuevos juntos.
Por eso: no lo coloques permanentemente en el escaparate o al sol. Un almacén oscuro es la solución más sencilla.
Temperatura y olores
El cartón no soporta bien las fuertes variaciones de temperatura porque se forma condensación. Un lugar que se calienta en verano y se enfría mucho por la noche es peor que un espacio fresco y constante.
Y un punto que muchos no consideran: el cartón absorbe olores. No lo guardes junto a productos de limpieza, pinturas o aceite de fritura. Lo que el cartón absorbe, luego tu cliente lo percibirá en la comida.
En resumen
Almacena en seco, no directamente en el suelo.
No más de uno o dos meses a la luz directa del sol.
Temperatura constante en lugar de grandes fluctuaciones.
Mantén distancia de todo lo que tenga olores fuertes.
Si pides grandes cantidades y no estás seguro de si tu espacio de almacenamiento es adecuado, descríbenoslo brevemente. Te diremos si es suficiente o si es mejor que hagas el pedido en dos entregas parciales.


